Interpretar acciones en una relación puede ser perjudicial. Cuando uno observa una pintura llega a concebir miles de interpretaciones acerca de esa tela. Pero la verdad es que es muy seguro que el autor de esa obra no se haya detenido a meditar en ninguna de ellas. Eso mismo sucede en una relación, cuando uno toma una actitud extraña, la pareja empieza a interpretar acciones. Y casi nunca llega al verdadero motivo. Pero lo peor de todo es que las personas interpretan y juzgan que su conclusión es la verdad absoluta. De ahí parten los problemas, un cruce de brazos, pero lo saben todo. Que diferente sería asumir una acción. Asumir es simplemente “hacerse cargo, responsabilizarse de algo, aceptarlo”, según el diccionario. Y por qué no. En vez de interpretar una pintura, lo fantástico es asumirla, sentirla, vivirla. En vez de interpretar en una relación, lo mejor es asumirla.