¿Alguna vez has dicho para ti: este no es mi lugar? Nos cuesta trabajo, a varios de nosotros, afrontar que en todo lugar no seremos bien vistos, por más simpatía que lleve tu sonrisa o más cultura que transpires. Pero aun así insistimos en sentirlos mal si no tenemos lo aprobación de alguien en algunos momentos o sino sorprendemos con nuestra astucia en otros. Una vez escuche de una psicóloga: “nunca tendrás la aprobación al 100%, siempre hay personas a favor y personas en contra, varían los porcentajes, pero los hay”. Puedes ser un gran cantante para algunos, pero para otros desentonas o tu estilo les causa rechazo. Esta situación de aprobación se transporta al interior de uno por su terquedad. Un gran cocinero que sabe todo sobre el arte culinaria metido en una reunión de skaters expertos, o un chico que toca música cumbiambera en una reunión de amantes de la música gótica-industrial. Tienes tres opciones: sentirte incómodo, darte de latigazos porque te sientes ignorante (qué es la más tonta), huir despavorido fingiendo tener algo que hacer (que es aceptable) o preguntar y aprender. No hay persona más sabia que aprenda de cada cosa y que enseñe a cada quien.