Tienes un nuevo mensaje

Noviembre 30, 2007

Ya es casi viernes y normalmente recibiría mensajitos de texto al celular. Algunos de saludos y una que otra invitación. Sí, invitación. ¿A qué? No creo que no deduzcas a qué. Obvio que a tomar un trago, o talvez dos. La verdad es que me aturde pensar que mis amigos me buscan solo para eso. No lo dije en serio. Me gusta tomar y dialogar acerca de nuestros conflictos personales, pasando por política, citando artistas y escritores, meditar acerca de la sociedad y terminar confesando cosas que nunca diría sobrio. Sin duda, una gran terapia de expresión. Todo sanamente. Suena un celular. No es el mio, porque ya no tengo. Pero ya vamos saliendo. Me llegó un mail hace un rato. Un trago no es malo, hacemos los previos leyendo un poema y luego terminamos escuchando rock. Pero nunca olvidaré la frase de una profesora refiriéndose a los grandes artistas franceses: “ellos tomaban y creaban, porque eras culto, ustedes toman y hacen huevadas, porque no saben nada”. Así que leo, escribo, pinto y tomo.


“He pensado seriamente en cambiar de signo”

Noviembre 30, 2007

Los tótems del zodiaco servían para constatar las relaciones entre las constelaciones y las estaciones, lo cual los llevó a ser parte del primer calendario. Entonces se convirtieron en símbolos bajo los cuales nacemos y a los que algunas personas atribuyen influencias sobre su personalidad y su destino. Leo el periódico cada mañana y reviso intencionalmente la sección del horóscopo. El amor, el dinero y la preocupación laboral, temas tratados como consejos en menos de 5 líneas de una columna. La dinámica es leer y luego pensar: !qué acertada proposición¡. Es que cualquier podría ser un consejo bueno, todos tenemos de todo. Y en ese todismo se basa la versatilidad de nuestras múltiples respuestas a nuestros múltiples problemas y preocupaciones. Así que un día quisiera ser capricornio y al otro día piscis. Es cuestión de que Mirtha Vergara o Jossie Diez Canseco se le ocurra. Me levanta el ánimo así que yo me las creo, o al menos estoy predispuesto a creermelo.


“Porque bonita, no eres”

Noviembre 30, 2007

La belleza suele ser una condición que suplanta la intelectualidad y viceversa. Los concursos de belleza tanto como los concursos de “los que más saben” siempre me parecerán miserables. Estos suelen ser dignos etiquetadores de la mediocridad humana: la felicidad hedonista y la incentivación a lo absurdo. Qué más triste que ver a nuestra sociedad consusmista llenándose de ideales penosos: un título pagado para ser feliz, una operación al busto, un premio de matemáticas sin saber quién fue Pitágoras, un premio de belleza cuando todo es una máscara de maquillaje, etc. Y la frustración viene cuando buscamos e idealizamos a quienes lo consiguieron convirtiéndonos en calcamonías fallidas de esa mediocridad. La belleza y la intelectualidad sin razón, sin arte, sin sentido de procreación mutua, no sirve para nada. O talvez sirva para algo, ¡claro que sí!, para aumentar una masa penosa de gente más manejable por la mano miserable del poder.