Retiro amante

Abril 17, 2009

Usualmente encuentro la persona ideal para amar. Esa persona que te provoca la intención de cogerla de la cintura y llenarle de besos el rostro y la atención de tomarte el tiempo de pronunciar una palabra ensalzada en emoción o de contratar otra vez a tu lado romántico que hace el trabajo de relacionista público de tu lado racionalmente perverso o aburrido. La situación-conflicto se posa en la degustación, y el riesgo a correr es este sentimiento de deberle atención explícita a alguien (uno o más)  para no dañar las estadísticas de tu valoración.

Lo real viene a ser que este eclipse de sentimientos nunca acaba, hasta que tu rating se desmorone, y consigas la forma de filia perfecta para contrarrestar el bajón emocional, los sentimientos encontrados y la pérdida de confianza. En sí, el sentirte un miserable que juega con sentimientos, cuando en realidad no es así: simplemente es tu tendencia acuariana de brindar amor y recibir atención ¿Pecado? Quién sabe. Pero antes que tentación más pareciera una labor.

Ante todo esto y ante otras actividades que me acaecen (llámese universidad y laburo), he decidido jubilarme y madurar. Ser amigo fiel de las situaciones afortunadas y guardar silencio en las de infortunio, dándo un pésame o simplemente augurando con una sonrisa de lealtad un grato porvenir. He decidido usar lentes negros ante la seducción e introducirme al arte para dirigir mi excitación de joven tigrillo en una ciudad de casas pequeñas  y de promiscuidad insaciable como sus ansias de crecer físicamente. Regresar sin embargo a la capital de los errores y de los reyes de discreto encanto absurdo, y promulgar mi existencia con algo respetablemente inteligente. Hasta ese entonces, un trabajo arduo me espera.


Vestir sobriedad.

Abril 15, 2009

Hoy llegué a la universidad con mis usuales Reebok negras con plomo con pasadores rojos, un jean azul, un polo con un diseño brasilero de colores amarillos y verdes y una gorra roja. Sí, qué fatalidad la mía. Pero en 10 minutos para llegar a clase no podía hacer mucho. La humildad no repone en desatinos, ni el romance perdona estas crisis casuales de coordinación por más que “te quede igual algo bien”. No pues, no es la idea. Además que me siento como una marioneta interactiva y prefiero buscar un poco de sobriedad para que mi lado infantil no sobresalte ante alguna estupidez que pueda decir con mi trendy multicolor. Otra vez apurado, me voy al trabajo, almuerzo rápido y saldré bien duchadito y arregladito porque hay reunión en la empresa. Espero darme no 10 sino 15minutos para no irrumpir en el envenamiento de mi imagen personal.


Ser feliz.

Abril 14, 2009

Tengo 10 minutos para terminar de escribir este pequeño texto que le dará la introducción a otra etapa de mi vida. Luego tengo que correr al baño a mojarme la cara, ponerme mi uniforme que parece un panel publicitario con esas botas incomodas algo fetichistas, tomar un lapicero, coger un libro de Dorian Gray, alistar las pilas para mi cámara, ver si mi celular tiene batería, prestarme 2 soles para mi pasaje y salir volando a laburar. Llegar a casa cansado, entrar a la ducha, ponerme a leer 1 hora a Wilde, y luego entrar a la pc hasta las 3am que terminaré -aproximadamente- mi trabajo de la u mientras redacto el informe de mi laburo. Despertarme temprano -más bien con las justas- y llegar a la universidad en taxi pidiéndole previamente a un amigo que le diga al profesor que voy en camino. Y comenzar otra carrera, eso incluye unos cuantos cigarrillos, mucho café, almuerzos frente a la pc, música inconclusa, y agradecer a la vida por trabajar y estudiar, y ser…. feliz (?).