Intro.

Noviembre 13, 2009

Está bien. ¿Me dejas continuar? Lo necesito. Porque si antes me esforzaba por una meta específica ahora solo me limito a usar la varita mágica de mi inteligencia – o astucia – para ocultar la miseria de mi flojera. Un día a la vez, conociendo el mundo que me rodea, creando las reglas de un juego misterioso, donde quien pierde es quien se queda dormido. No sé si es la nostalgia de acostarme sobre el famoso mueble rojo escuchando las olas del mar y creando un futuro con hojas de papel bond, o es esta ansiedad que me deja el fumar una cajita de cigarros antes de acostarme caminando por las calles oscuras de esta ciudad, a la que le tengo un respeto poco sincero.

Huir, es la palabra que alienta en mí una exitación. Huir de algo que mi análisis aun no comprende, y acercarme a algo que se asemeja a un quiebre de todas mis expectativas. ¿Qué puede faltarme? Tengo todo lo que necesito y, sin embargo, todo lo despecio, como si fuera mi mejor deporte. Pero, ¿qué es en realidad lo que necesito? Dejar que mis pesadillas sean alimento para hadas que buscan monopolizar los cerebros para que las cosas sean agradable y comunes. No, no es mi estilo. Prefiero vagabundear por charcos de ilusiones que crean material para futuras enciclopedias, a ver si le atino a alguna.

Las calles pueden ser encantadoras rutas de escape con el viento golpeandote el cuerpo. Las rutas más precisas para la inspiración. Qué manera efectiva de congelar el tiempo sin imágenes que denotan sensaciones. Ahora, no quiero parar de apreciar las cosas más inestables del mundo, las cosas que lo mueven, los terremotos que produce el ser un humano. Si el caos es visto como algo negativo, entonces qué es lo positivo. Mi intención es comulgar esos desvaríos de locura que llaman insensatez y desafiar al llamado sentido común, porque todo es una dinámica: la dinámica del caos.


¿Qué tal tu examen?

Mayo 20, 2009

-Mal. Pero al menos tengo un nuevo blazer.

Es peligroso para la mente fomentar una idea de felicidad materialista ante los fracasos de intelectualidad que cometemos. Sin embargo, otra postura podría ser la llamada “mírale el lado bueno a las cosas”, pero haz hincapié en que la frase dice “cosas” no “cosa” o “hecho“. Por ende, si estás acostumbrado a sacar una buena nota y justo esa mañana friolenta tenías resfriado y para variar no habías podido leer el texto de más de 400 hojas para el examen de medio ciclo, se acaba tu tiempo establecido para contestar 5 preguntas de engorrosas respuestas y en vez de lapicero tiene un kleenex haciendo ruidos con tu nariz; es momento de no hundirte en la depresión, la ira, la preocupación y la culpa. Aunque suene difícil en ese momento profundizar en el hecho de sacarle el provocho a tal hazaña debido a que tu costumbre y sobre todo expectativas eran otras, alguienpara salir del paso de tu preocupación -no tan indispensable para derrotar la crisis económica o para salvar al planeta de la contaminación ambiental-, te propone la frase antes comentada.

Se te viene a la cabeza:

Primero: ¿Qué carajos?. Segundo: Ya no puedo retroceder el tiempo. Tercero: Dependiendo de cual sea tu idiosincracia puedes optar por fumar un cigarrillo, empezar a hablar sobre tu capacidad intelectual de tus anteriores examenes o empezar a sorprenderte con que sí sabías las respuestas de una manera de “el examen estaba fácil, obvio, pero no quise darle el verdadero interés, tengo otras preocupaciones más importantes” o, una respuesta más materialista, menos dañina socialmente – aunque si puede ser perjudiial psicológicamente a la larga- se enfoca a respuestas como: “al menos tengo un blazer nuevo”, “mañana es feriado y habrá fiesta ¿no es cierto?”, “tengo galletas de chocolate en mi alacena”, “oye ¿has visto mi nuevo mp3?, entre otras.

Y aquí está la observación a la diferencia entre “cosas” y “cosa”. Como una respuesta materialista, consumista y talvez de falsedad emocional, podemos aferrarnos a objetos que nos pueden provocar una felicidad ante una reacción funesta de subestiación, y nada tiene que ver con el examen. Otros en cambio, un poco más saludables puede reaccionar ante su realidad, correr detrás del profesor para un examen de recuperación o decir: “al menos aprendí algo”. 


Retiro amante

Abril 17, 2009

Usualmente encuentro la persona ideal para amar. Esa persona que te provoca la intención de cogerla de la cintura y llenarle de besos el rostro y la atención de tomarte el tiempo de pronunciar una palabra ensalzada en emoción o de contratar otra vez a tu lado romántico que hace el trabajo de relacionista público de tu lado racionalmente perverso o aburrido. La situación-conflicto se posa en la degustación, y el riesgo a correr es este sentimiento de deberle atención explícita a alguien (uno o más)  para no dañar las estadísticas de tu valoración.

Lo real viene a ser que este eclipse de sentimientos nunca acaba, hasta que tu rating se desmorone, y consigas la forma de filia perfecta para contrarrestar el bajón emocional, los sentimientos encontrados y la pérdida de confianza. En sí, el sentirte un miserable que juega con sentimientos, cuando en realidad no es así: simplemente es tu tendencia acuariana de brindar amor y recibir atención ¿Pecado? Quién sabe. Pero antes que tentación más pareciera una labor.

Ante todo esto y ante otras actividades que me acaecen (llámese universidad y laburo), he decidido jubilarme y madurar. Ser amigo fiel de las situaciones afortunadas y guardar silencio en las de infortunio, dándo un pésame o simplemente augurando con una sonrisa de lealtad un grato porvenir. He decidido usar lentes negros ante la seducción e introducirme al arte para dirigir mi excitación de joven tigrillo en una ciudad de casas pequeñas  y de promiscuidad insaciable como sus ansias de crecer físicamente. Regresar sin embargo a la capital de los errores y de los reyes de discreto encanto absurdo, y promulgar mi existencia con algo respetablemente inteligente. Hasta ese entonces, un trabajo arduo me espera.


Vestir sobriedad.

Abril 15, 2009

Hoy llegué a la universidad con mis usuales Reebok negras con plomo con pasadores rojos, un jean azul, un polo con un diseño brasilero de colores amarillos y verdes y una gorra roja. Sí, qué fatalidad la mía. Pero en 10 minutos para llegar a clase no podía hacer mucho. La humildad no repone en desatinos, ni el romance perdona estas crisis casuales de coordinación por más que “te quede igual algo bien”. No pues, no es la idea. Además que me siento como una marioneta interactiva y prefiero buscar un poco de sobriedad para que mi lado infantil no sobresalte ante alguna estupidez que pueda decir con mi trendy multicolor. Otra vez apurado, me voy al trabajo, almuerzo rápido y saldré bien duchadito y arregladito porque hay reunión en la empresa. Espero darme no 10 sino 15minutos para no irrumpir en el envenamiento de mi imagen personal.


Ser feliz.

Abril 14, 2009

Tengo 10 minutos para terminar de escribir este pequeño texto que le dará la introducción a otra etapa de mi vida. Luego tengo que correr al baño a mojarme la cara, ponerme mi uniforme que parece un panel publicitario con esas botas incomodas algo fetichistas, tomar un lapicero, coger un libro de Dorian Gray, alistar las pilas para mi cámara, ver si mi celular tiene batería, prestarme 2 soles para mi pasaje y salir volando a laburar. Llegar a casa cansado, entrar a la ducha, ponerme a leer 1 hora a Wilde, y luego entrar a la pc hasta las 3am que terminaré -aproximadamente- mi trabajo de la u mientras redacto el informe de mi laburo. Despertarme temprano -más bien con las justas- y llegar a la universidad en taxi pidiéndole previamente a un amigo que le diga al profesor que voy en camino. Y comenzar otra carrera, eso incluye unos cuantos cigarrillos, mucho café, almuerzos frente a la pc, música inconclusa, y agradecer a la vida por trabajar y estudiar, y ser…. feliz (?).


“He pensado seriamente en cambiar de signo”

Noviembre 30, 2007

Los tótems del zodiaco servían para constatar las relaciones entre las constelaciones y las estaciones, lo cual los llevó a ser parte del primer calendario. Entonces se convirtieron en símbolos bajo los cuales nacemos y a los que algunas personas atribuyen influencias sobre su personalidad y su destino. Leo el periódico cada mañana y reviso intencionalmente la sección del horóscopo. El amor, el dinero y la preocupación laboral, temas tratados como consejos en menos de 5 líneas de una columna. La dinámica es leer y luego pensar: !qué acertada proposición¡. Es que cualquier podría ser un consejo bueno, todos tenemos de todo. Y en ese todismo se basa la versatilidad de nuestras múltiples respuestas a nuestros múltiples problemas y preocupaciones. Así que un día quisiera ser capricornio y al otro día piscis. Es cuestión de que Mirtha Vergara o Jossie Diez Canseco se le ocurra. Me levanta el ánimo así que yo me las creo, o al menos estoy predispuesto a creermelo.


“Porque bonita, no eres”

Noviembre 30, 2007

La belleza suele ser una condición que suplanta la intelectualidad y viceversa. Los concursos de belleza tanto como los concursos de “los que más saben” siempre me parecerán miserables. Estos suelen ser dignos etiquetadores de la mediocridad humana: la felicidad hedonista y la incentivación a lo absurdo. Qué más triste que ver a nuestra sociedad consusmista llenándose de ideales penosos: un título pagado para ser feliz, una operación al busto, un premio de matemáticas sin saber quién fue Pitágoras, un premio de belleza cuando todo es una máscara de maquillaje, etc. Y la frustración viene cuando buscamos e idealizamos a quienes lo consiguieron convirtiéndonos en calcamonías fallidas de esa mediocridad. La belleza y la intelectualidad sin razón, sin arte, sin sentido de procreación mutua, no sirve para nada. O talvez sirva para algo, ¡claro que sí!, para aumentar una masa penosa de gente más manejable por la mano miserable del poder.